La arquitectura contemporánea puede ser igualmente apreciada por lo jóvenes aunque no lo parezca. En nuestro país les dan remansos de espacio debajo de los puentes de las grandes avenidas; les construyen circuitos de patinaje, pero carecen de goce estético. En lo personal, resulta interesante de mencionar si comparamos esas instalaciones con las que me encontré hace algunos días en Oslo, Noruega.

ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DEL SALÓN SKATE DE OSLO

El sitio al que hago referencia es el Salón de Skate de Oslo, el cual se ha logrado hacer con el título del mejor lugar en Europa para practicar esta disciplina. Este hecho es interesante dado que en 1978 este deporte fue prohibido por el grado de riesgo que llevaba consigo; una década más tarde se le levantó el veto y hoy, que ya es bien visto, es grande la cantidad de jóvenes que se han inclinado por subirse a la patineta.

ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DEL SALÓN SKATE DE OSLO

En cuanto al edificio, resulta interesante desde su concepción pues la firma Glifberg-Lykke no se limitó a construir algunas rampas y poner un par de tubos para que sobre ellos se pudiera patinar. Había que levantar un edificio completo y para el movimiento de los muros se inspiraron en las piruetas que dan los en el aire.

ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DEL SALÓN SKATE DE OSLO

El Salón de Skate está dividido en dos niveles: el inferior hay un par de excavaciones en el suelo, como si fuesen piscinas que nunca han de ser llenadas con agua para que ahí se puedan deslizar los profesionales, hay tres rampas de distintas proporciones según el nivel del patinador. Además hay tres espacios abiertos en los que se pueden patinar en línea recta.

Mientras que el nivel superior aguarda barandales desde los que los padres pueden vigilar a sus hijos. O bien, pueden pasar el rato en la cafetería. Por fuera, esto parece un gran auditorio, demostrando así que la arquitectura tiene muchas razones y puede ser para todos.

Abraham Cababie Daniel

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