Insisto en que hay que encontrar la forma de darle una vuelta los lugares más comunes de la ciudad, que un club nocturno ya no sea solamente una bodega con mucho espacio en la que se pueda bailar un par de horas y tomar un trago. Los que ya existen, se empiezan a remodelar mientras que los nuevos insisten en innovar y ofrecer otro tipo de experiencias.

ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DEL NIGHT FLIGHT

En Sofia, Bulgaria está el Night Flight, por ejemplo, un club que buscaba emular el cielo de noche tanto como podía, pero que fue más allá al construir toda una estructura en tres niveles.

Pero antes de ir a la joya que representa el lugar donde se ubica la barra, me gustaría que empezáramos por el recibidor, pues un par de largos pasillos blanquísimos, impecables, conducen hasta el sitio que emula la noche. Son piezas de azulejo aperlado las que recubren techo, paredes y suelo de estos pasillos que se encuentran en un punto medio, pues alrededor tienen las puertas.

Una primera estructura, que bien podríamos equiparar con la famosa garra con la que vino de gira el grupo irlandés U2, emite luz mientras que la segunda estructura, con la que mantiene unos metros de separación, deja pasar esa iluminación por partes emulando de esta manera al cielo y sus estrellas. Aunque sea un poquito.

ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DEL NIGHT FLIGHT

Claro que esta no es suficiente luz para iluminar el lugar, por lo que, a manera de mesas, se dispuso una serie de estructuras que parecen ser de mármol, lo que le viene bien, pues continua con la temática del espacio o de la luz nocturna. De hecho, del piso también salen unos pequeños destellos.

ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DEL NIGHT FLIGHT

Para poder apreciar de manera adecuada todo el lugar, bien vale la pena subir hasta el balcón y ver cómo la barra principal, que tiene una disposición de 360 grados, también está iluminada y hasta su base superior llega una pasarela, para lucir en los días especiales.

Abraham Cababie Daniel

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