Hace unos años, la ciencia nunca pensó poder construir una obra semejante al gran Colisionador de Hadrones. Desde el punto de vista general, esta pieza es una joya de la ingeniería moderna, la cual se encarga de colisionar las partículas y acelerarlas para simular la Gran Explosión que diera origen al universo.

ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DEL GRAN COLISIONADOR DE HADRONES
ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DEL GRAN COLISIONADOR DE HADRONES

Ganó fama por los inumerables artículos científicos, pero sobre todo, por ser una pieza única que descansa en los límites de dos naciones: Francia y Suiza en las instalaciones de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, sigla que corresponde a su antiguo nombre en francés: Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire).

ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DEL GRAN COLISIONADOR DE HADRONES
ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DEL GRAN COLISIONADOR DE HADRONES

Su planeación fue ideada por las mejores mentes en muchas ramas, situado a una profundidad de 175 metros con su sistema de túneles que se extienden a lo largo de 27 kilómetros de circuito, el Colisionador es sinónimo de nuevos descubrimientos que giran en torno a la energía y su relación con el hombre.

ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DEL GRAN COLISIONADOR DE HADRONES
ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DEL GRAN COLISIONADOR DE HADRONES

Compuesto por más de 9 mil superimanes —100.000 veces más potentes que la fuerza gravitacional de la Tierra— que disparan los protones hacia una pista circular a velocidades superiores a las de la luz, sin duda alguna, quienes apreciamos los esfuerzos científicos por tratar de hacernos comprender nuestros orígenes, merece todo el reconocimiento del mundo.

Abraham Cababie Daniel

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